sábado, junio 27, 2009

Diario de una loca: pasaje I (A.C.)

"Sus piernas flaquearon, y lenta y pesadamente se desplomó, para yacer, al igual que un árbol recién talado, en el ingrato suelo".


Imparcialmente fría y empalidecida, recordando tras el espectro onírico... desespeluznándome por la vida que me respira, en la que escribo dentro de una pantalla donde creo ver que están todos de muchas maneras... yo, nostálgica de lo que aún no puedo recordar: que huelo a caca de bebé, que yago con el infinito miedo de dios.


El estado hipnótico al que te trae cualquier camino, es un estado de muerte. Hubiera sido importante entenderlo así desde el principio. En realidad, hubiera sido importante que quien te hizo ver que estás muerto, te explicara un poco que aún existías en tu cuerpo y vida física. Que todos los demás estaban muertos, sí, también, pero que ellos no lo sabían ni estaban preparados para saberlo. Que todo es una muerte simbólica y momentánea. Que no estamos hechos de caricatura, aunque sea posible que existamos también en una bimensionalidad. Aunque en ese estado de confusión parezca que haya energías que te conduzcen* al suicidio, aunque un suicidio sea un suicidio constante, aunque aunque... no lo sepamos.
Hubiera sido preferible eso, a que me llevaran con un psiquiatra medicadicto*.

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GLOSARIO


  • Conduzcen: que te conducen cuando te pueden conducir, cuando pueda que te conduzcan, pero todo queda en la sóla posibilidad de eso.

  • Medicadicto: empeñado en medicar, como la bendita solución.

(clic para ver el post anterior de Diario de una Loca)

jueves, junio 18, 2009

Acuarelas



Esperaba a que el tren pasara, no sé para qué... para imaginarme que fue en ese tren que me fuí sin ningún motivo, a olvidar los motivos y volver habiendo olvidado sin querer, cuando el motivo al fin es olvidar. Trabalengüística otra vez me encuentra la nostálgia. Ya libre, porque no sé por qué. Digamos que por la tilde. Y en un momento se me ocurre que tal vez prefiero quehaceres para evitarla, porque según la terapística hace mal, te enreda en tu ego de la infelicidad para que no puedas simplemente volar. Asonánticamente acepto otra vez la nostalgia. Aprisionante porque es la de siempre, la sin tilde. Y no es que haya un pasado que no quiera aflojar porque a lo mejor sí es eso, ¿no? Pero no quería decirlo. Tal vez uno acepta las oportunidades y hace bien en hacerlo. Sólo que es cansado. Sí, porque a lo mejor uno las acepta porque hace bien en hacerlo nada más... No quería decirlo porque obtendría una respuesta común, y daba lo mismo hablar y hablar y hablar que escribir una nota vaga que de repente algún otro vago note. Aquí alabo la vagancia que te lleva a esas notas... Querido diario, te he virtualizado... ya no eres el mismo, ahora corres el riesgo de ser leído, espero no te moleste o si mejor, te agrade. Mentira, siempre corriste el riesgo de ser leído, sólo que esta vez podrías caer en manos de quién te habría gustado que te leyera... Mendigo diario, os suplico la tilde para Nostalgia... y es que diera lo mismo si te desapareciera, podría pensar y pensar y volver a volverme loca, y la nostálgia extrañaría todas esas vagas páginas. Hay un algo que no sirve para nada, respuesta común, que hace que vuelva a divagar en ese pasado que pude soltar y le fue indiferente... es como la casa flotante que uno suelta y sigue flotando sin techo. Y a veces me gustaría ver pasar el tren. Para imaginar... porque en eso me quedo flotando. De cualquier manera, si lo viera, lo tomaría como otra oportunidad, y sabría que al volver no olvidaría, por más lejos que fuera... No quería decirlo, pero tal vez no podía evitarlo. Así lo digo sin decirlo, para estar a salvo de ser comprendida. Aprovecho que no pasa ningún tren para imaginar que olvido. En ese olvidar donde la nostalgia es libre y no aprisiona, donde uno pueda recordar y sentirse vivo. Y sentirse al menos no como el sufridor que dice que uno pueda recordar y sentirse vivo. Tomo el tren. No quiero volver si no fuera cierto que no había un motivo, debo olvidar al fin y al cabo como debo vivir con o sin olvido. Hasta pronto, nostálesgias. Hasta pronto, hasta pronto.

domingo, junio 14, 2009

Diario de una loca: el proceso.

Bienal de Cuenca. 2007

Es difícil nada más tener que enfrentrarse* a la propia realidad, y perndonar* a los que no… ¿comprenden? Pero una vez que te enfrentras tres veces a ti misma comprendes que comprender no es tanto estar con el otro desde el otro, sino desde uno mismo… Es algo así como el proceso de identificación, algo así como ver que alguien “no está en sus cabales” y dejarse tocar por él, o por ella. Es ver la inocencia fuera de un niño como si estuviera ese niño ahí, y no burlarse de ella, de la inocencia, del niño o de la niña, es ver… ver a través. Es difícil comprender también que sólo ves cuando entiendes, no entendiendo, y dejándote sentir como un ciego, y ver lo que ven los otros, pero diferente, de una mejor manera: inocente*.
Esa niña me ha enseñado muchas cosas, pero he tenido que crecer para yo enseñarle a ella otras, como la de que no puede confundir la inocencia con la realidad, la de no confundir nada con nada, ni apegarse a ello.

Todo comenzó cuando pensaba en exceso…
14/06/09
04:19 AM
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GLOSARIO
  • Enfrentrarse: encontrarse frente a frente, accidentalmente,
    sin intención de pelear.

  • Perndonar: cederle uno de tus clavos a otro.
  • Medicadicto: empeñado en medicar, como la bendita solución.
  • Conduzcen: que te conducen cuando te pueden conducir, cuando pueda que te conduzcan, pero todo queda en la sóla posibilidad de eso.
  • Inocente: In: sin. Ocente: de ojos en la mente.

domingo, mayo 17, 2009

A es a Z como el aire es azar.



Por un impulso al que antes no hice caso, vuelvo al delirio abandonado, y en él encuentro nada, lo tomo y se deshace de las manos, pero es delirio porque el azul impera. Ese azul que extrañamente se menciona en la lírica zúrrela, al que acudo también cuando él observa. Se acuesta frente al cuadro y todos los colores tienen sentido en su noche excepto el azul, ese azul pitufino que según creen da calma, y no. Mortifica. Sólo está ahí como el fantasma, todo pensamiento sobre él traspasa. Él o el azul cuando observa. Y ese pintor antes de desaparecer, se pintó azul como una mancha que no era de sangre azul, ni de mar azul: de azul fantasía, el azul lacio. Nada que ahora él pueda ver en ese azul podrá relacionársele a otra cosa que a ese mismo azul pintor.
Continuará tal vez el azul… pues por más color que se le impregne, azul el fondo sobre el blanco lienzo, como la vida. Azul el fondo sobre el blanco lienzo, como la muerte azul y negra. Se espera llenar de agua azul lo transparente, pero el único azul es ese, el azul fantasía, que no se colma de pesos, ni de besos, ni de huesos menos. Azul como el amor mentira, como el amor aparente, como el amor verdadero e irremplazable, por más celestes que haya, por mar cielo, por más mar. Azul espejismo sobre el blanco lienzo, sobre el blanco cielo de restos de nube. Azul que con nombrarlo se pinta, como el pintor se pintó azul para existir. Azul que descuella, azul que zucumbe.

Continuará tal vez el azul, como termina la última letra, aún azar, a un azúl.

domingo, octubre 19, 2008

La nueva devocion de la cebolla


No puede dejarse morir, ese es el problema. Dios se hace. Y quiero que exista dios, porque no puedo ser dios yo misma, porque el hecho de sentir, de hacerme como él, insensible, no me deja opciones que yo pudiera escoger con convicción. Dios, idiota, demonio, más… todo, todo. Y lo quieren solucionar con una pastilla… y lo quieren solucionar con lo que se sienta bien, con lo que no sienta nada, y lo quieren todo en contra de la voluntad, y una, que no es capaz de morir como dios, se deja, se hace, se ríe. Y siempre está el miedo, y lo quieren disfrazar conmigo, y no puede forzar más que la vida, con la excusa del sabor, llenándose como barril sin fondo de ideas, de las que al menos quisiera hacerse parte, pero ni el diablo puede seducirla, odia luego acepta el propio sentido, y no es nadie más, aunque aparente…
Ay sí, qué tabla y qué cuchillo, qué destrucción, qué cinismo, qué teatro tan maravilloso, lo único que quiero es tener que escoger más al sacrificio frente al daño. Me place tanto el sólo hecho de poder doler si quiero, y haber escogido estar consciente.

viernes, octubre 03, 2008

Cuéntame lo de la otra vez.

Había una vez una vez. Esta vez necesitaremos de otras veces para poder contarla.

Otra vez había un cuento. Esta vez era un cuento que no sabía qué contar, porque todos los cuentos ya los habían contado las otras veces. Una se llamaba Juana, otra no se acuerda, pero esta vez no vamos a contar sobre aquellas, sino sobre el cuento de la otra vez.

La otra vez venía el cuento llorando a la clase, porque no había hecho el deber, y el deber esa vez era ser contado por una voz que el cuento nunca encontró.

¿Cuántas veces tengo que contarte el mismo cuento?–le dijo la mamá, una vez cansada, y el cuentito se puso a llorar.
¡Otra vez llorando! Eres el colmo.

Esa vez era tan linda… que el cuento se enamoró de ella.
Llegaba todos los días luciendo botones de claveles en la cabellera, se veía tan hermosa, que las otras veces la envidiaban. Aunque las otras veces también tenían botones, pero éstos no eran flores sino accesorios para el vestido, si es que no eran los criados de la casa del cuentito.

El colmo en realidad nunca aparecía…creo que también estaba buscando algo para contar. Hasta que una vez floreció y se contaron pétalos, ramas, colores, arreglos; novelas de jardines en los que algunas veces se concebían otros relatos de amor y traición (de esas que al cuento lo hacían llorar).
Pero esas veces eran historias de verdad, no eran puros cuentos, como sí lo era éste al que nadie quería contar, ¡qué colmo!

Una vez cansada le contaba que había amanecido un poco gay y que se hallaba en medio de un campo de flores, y que tenía un tejado sostenido por maderos como el que a él le gustaba ilustrar en su imaginación, pero nunca le terminaba de contar lo de la otra vez porque siempre se quedaba dormida, y le decía: “la próxima vez te cuento el final”.

Y el final, ya sabía el cuentito que se había ido de vacaciones con el colmo, y como era de suponerse, esa vez tampoco hizo la tarea.

Pero lo importante es que esta vez podemos evitar que el cuentito llore contando con nuestra voz interior las veces y los cuentos de las que este mismo se colmó.

domingo, septiembre 28, 2008

que noche tan pera







ayer
marcado
tan marcado
como
tu misma piel
cae el telón.


sólo te queda
el miedo
y el dolor
y no saber qué
vendrá detrás.


tal vez...
(u)

tan mareados
recordando
tambaléandose





y ahora que estamos tan solos.

El sol se retiró en la noche, porque encontró un vacío nublado.



Se asentó bajo elárbol,


bajo el único árbol del


camino, rodeado de tréboles


corazones. Le preguntó a


los fantasmas si querían


compartir con él su sánduche,


mas ninguno le dijo nada...


Entonces bueno, más para


él... De pronto, la noche entra


más fuerte, la noche arrasan


te, la noche celeste, la noche


de anoche.






El sol empezó a cantar..-


y todos los demás,


sus amigos colores,


que lo buscaban, que


eran comisionados medios,


todos los que ausentía,


todos se le escondieron.